20 nov. 2010

ETA ha enviado cartas de extorsión en términos muy duros

Iñigo Urkullu
El presidente del EBB, Iñigo Urkullu, aseguró ayer que tiene constancia de que ETA sigue enviando cartas de extorsión en el País Vasco. En un desayuno informativo organizado en Madrid por la agencia Europa Press, Urkullu afirmó que conoce el hecho de que en este momento, "hace escasos días", se han recibido este tipo de misivas "con la exigencia del pago a la causa". Según describió el presidente del EBB, se trata de cartas que pueden ir llegando en remesas de varias misivas, incluso hasta ocho para una misma persona. Es por ello que el jeltzale se mostró más que prudente ante los movimientos que se están dando en el seno del grupo armado. "Tenemos dudas. Lo reconocemos", afirmó. "No hay acciones ofensivas, pero siguen llegando cartas de extorsión amenazantes. Sigue el chantaje", añadió Urkullu, calificando este hecho de "inadmisible". "Ni nos fiamos ni nos vamos a fiar sin más", subrayó, apelando a pasadas experiencias "frustrantes". "Somos y vamos a ser extremadamente cautos con ETA", indicó.

DEIA puede dar constancia también de la existencia de estas misivas hoy día. Este periódico conoce concretamente una carta fechada el 27 de octubre que ha sido redactada en términos muy duros y ya informó de que empresarios vascos recibieron estos escritos de extorsión los meses de mayo y julio, a pesar de que ETA anunció en septiembre en su comunicado que había decidido hacía meses no llevar a cabo "acciones ofensivas". Eran cartas en las que, tal y como informaron fuentes de toda solvencia, se llegaron a pedir incluso hasta 400.000 euros.

Ante este panorama, Iñigo Urkullu apela a la prudencia. Y así, prudente, se mostró cuando ayer le preguntaron si creía que antes de Navidad habría un alto el fuego de ETA "permanente y verificable". "No tengo ningún dato. Lo ha dicho Jesús Eguiguren", contestó el jeltzale. Preguntado por si lo veía factible, Urkullu respondió que sí. "No lo descarto, no porque tenga ningún dato", aclaró, y no quiso ahondar en el tema, aunque destacó, eso sí, que "para el PNV la exigencia es un cese definitivo por parte de la organización terrorista".

Menos cauto fue ayer mismo el presidente del Tribunal Superior de Justicia del País Vasco, Juan Luis Ibarra, que se mostró convencido de que "estamos ante el fin" de ETA, aunque consideró que no será cosa de un día "y que la organización "dará disgustos" antes de concluir.

Pero Urkullu apeló de nuevo a ese "pacto de silencio" que ya ha solicitado en otras ocasiones. "El mundo de ETA es opaco y sinuoso, y nosotros defendemos que es mejor no dar alas a especulaciones y elucubraciones en torno a ese mundo, y menos si pueden ser utilizadas de manera perversa", afirmó. Así, subrayó que es la banda armada la que tiene que tomar una decisión. "No les demos el protagonismo que están buscando y que en ningún caso merecen", dijo.

Y precisamente refiriéndose a la cautela, Urkullu hizo referencia al abogado sudafricano Brian Currin, del que dijo que, al igual que los demás, es mejor que guarde silencio. "Malo es que un mediador hable en público. Cuando un mediador habla en público yo creo que pierde mucho del valor que pudiera tener la labor que está haciendo", afirmó. "Con sus propios pronunciamientos puede dar pábulo a una organización terrorista que puede sentirse protagonista", añadió.

"novedades" A pesar de las reticencias del líder jeltzale, éste quiso resaltar la "novedad" que supone que ETA, por decisión propia, y sin negociaciones o contrapartidas, haya decidido parar sus "acciones armadas ofensivas". Así, Urkullu afirmó que, al margen de las interpretaciones que puedan hacerse, también es nuevo que la izquierda abertzale ilegalizada avance hacia "las vías exclusivamente políticas y democráticas". "Lo hace con más determinación que nunca", subrayó.

Uno de los temas de los que ayer habló Urkullu, es del acuerdo presupuestario alcanzado con el Gobierno español. Fue claro cuando resaltó que han rubricado ese pacto para dar respuesta a las necesidades del actual tiempo político. "Ahora se trata de invertir adecuadamente ese tiempo tanto para la estabilidad económica como para sentar las bases para la paz en Euskadi", explicó. Así resumía el jeltzale las "razones profundas" del acuerdo. "Tiempo para un nuevo tiempo", subrayó.

Preguntado por las palabras del ex presidente del Gobierno español, Felipe González en las que afirmaba que tuvo ocasión de "volar" la cúpula de ETA y que dudaba sobre si obró bien al no hacerlo, Urkullu fue tajante. "Me repugnan este tipo de expresiones", afirmó, y advirtió de que en ese planteamiento hay un "grave déficit al respeto de los derechos humanos y al derecho fundamental a la vida". "Que un presidente español pueda plantear esa incógnita veinte años después me lleva a pensar con mucha tristeza en qué es lo que pudo decidir entonces, en las cosas que decidió, en base a esos principios éticos", concluyó.

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