17 nov. 2010

La Fiscalía dice que «no dará un paso atrás» ante ETA, aunque prevé «un tiempo nuevo»

«No hay camino hacia la paz, la paz es el camino», subrayó Juan Calparsoro citando a Gandhi.

«La novedad es que no hay novedad».

El fiscal general del Estado, Cándido Conde-Pumpido, quiso desterrar ayer cualquier duda sobre un posible cambio de actitud ante los procesos pendientes con miembros de ETA o dirigentes de Batasuna. Mientras prosiga la actividad terrorista, aseguró, los fiscales van a permanecer «al pie de la ley» y «no darán un paso atrás frente a la violencia ni al engaño que la encubra». Su advertencia tuvo como escenario el Tribunal Superior del País Vasco, en Bilbao, y la toma de posesión del nuevo máximo responsable de este colectivo en Euskadi, Juan Calparsoro. Llega, además, en un momento crucial, cuando desde diversos sectores nacionalistas se ha criticado el juicio que la semana pasada sentó en el banquillo de los acusados al ex líder de la izquierda radical Arnaldo Otegi, por un presunto delito de enaltecimiento del terrorismo durante el mitin del velódromo de Anoeta en 2004.

El discurso de Conde-Pumpido sí dejó una puerta abierta a la esperanza. Aunque la Fiscalía se va a mostrar implacable ante la persecución de presuntos delitos, el máximo responsable del Ministerio Público percibe que se está abriendo «toda una ilusión» y que está cerca «el umbral de un tiempo nuevo, de otro cambio», más allá de la transformación política registrada en Euskadi en el último año y medio con la llegada al poder de Patxi López y el PSE.

La situación política y la amenaza de ETA tuvieron su espacio en las intervenciones de ayer en el Palacio de Justicia de la capital vizcaína. Conde-Pumpido aludió a los «años de plomo», que él conoció de primera mano como magistrado de la Audiencia de Guipúzcoa y profesor de Derecho en el campus donostiarra de la UPV a comienzos de los años ochenta, y que le sirvió para estrechar lazos con jueces que ahora ocupan puestos relevantes, como el presidente del Tribunal Superior vasco, Juan Luis Ibarra, o el magistrado del Supremo Joaquín Giménez. Una época «nada fácil» en la que «el desgarro diario nos recordaba que no habían empezado a cambiar las cosas». Cambio que, insistió, ahora sí se atisba en el horizonte. En este sentido, destacó el «coraje y capacidad de sacrificio» de unos fiscales que en el País Vasco trabajan con escolta. Su 'jefe' les envió el mensaje de que encaren este momento a través de una referencia al escritor francés Víctor Hugo: «Atreveos; el progreso solo se logra atreviéndose». Luego, alabó la perseverancia de Calparsoro y destacó cómo el ahora fiscal superior logró, mediante la organización de unas jornadas sobre Derecho, establecer «raíces de amistad y cooperación con Francia, que tanto y para tanto han servido y sirven a tantas cosas en este País Vasco y en el conjunto de España».

Referencias a Irujo y Rubial

La cercanía de la paz definitiva también encontró un pequeño hueco en el discurso de Juan Calparsoro. Aludió a la «esperanza e ilusión» por ver el final del terrorismo y pidió la colaboración «de todos» para alcanzar ese objetivo porque «todos somos necesarios». Utilizó para ello una conocida cita de Gandhi: «No hay camino hacia la paz, la paz es el camino». Fue la única referencia a la violencia terrorista del nuevo responsable de la Fiscalía vasca. El lunes, en una entrevista en este periódico, se mostró a favor de la reinserción de los presos que reniegan de ETA porque «eso también es combatir a la banda» y reconocía que Batasuna tiene «posibilidades» de regresar a la vida política, si la organización armada abandona su actividad de forma definitiva.

Calparsoro, en una intervención hilada en euskera y castellano, echó mano de referencias a políticos con un papel destacado en la oposición al franquismo y durante la Transición, como Manuel de Irujo (PNV) y Ramón Rubial (PSE), o al pensador vasco Miguel de Unamuno para subrayar la necesidad de actuar bajo «principios» democráticos y «generar ideas» para que la sociedad avance. «La última y definitiva justicia es el perdón», insistió.

Abogó, en este sentido, por impulsar la mediación y las condenas alternativas a la prisión y por una respuesta fiscal a los problemas «rápida», «eficaz» y «transparente». Tras años en los que la cúpula judicial y fiscal ha vivido enfrentada a las instituciones autonómicas durante la etapa de Juan José Ibarretxe, Calparsoro se comprometió asimismo a «desarrollar y fomentar aún más» las relaciones «con el resto de los poderes públicos». Siempre con una actuación presidida por los valores que marca la Constitución: «Por este orden, libertad, justicia, igualdad y pluralismo político».

Tanto el nuevo fiscal superior como el fiscal general tuvieron palabras de reconocimiento para quien ha dirigido el Ministerio Público en el País Vasco en los últimos doce años, María Ángeles Montes. Ambos subrayaron la dedicación, «rigor técnico» y «consistencia ética» de una jurista que tuvo que enfrentarse a «situaciones difíciles e ingratas» como los procesos penales a Juan José Ibarretxe, Patxi López o Juan María Atutxa, entre otros políticos.

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